‘DE AQUÍ, VISTO Y VIVO’

“La gente estaría contenta si el transporte entrara, pero pues no entra y (…) La gente tiene que llegar a su casa” explica el conductor de la mototaxi. Foto: MURAL

A las 4:30 horas, Antonio Villegas enciende el motor de un mototaxi que ha presenciado la vida y la muerte: impactos de bala durante un asalto y el nacimiento de su tercer hijo.

Le conocen como “El Grande” y es uno de los 120 mototaxistas que iniciaron hace 12 años el movimiento en Santa Fe, Tlajomulco, para hacer la tarea que el Estado no puede: un transporte público que mueva a más de 50 mil personas.

“Con el tiempo fueron llegando, (…) y pues mire, aquí andamos todavía, es una manera de sacar la vida para nosotros, para nuestras familias”, recuerda al llegar al rincón del clúster 12, donde la gente espera ser trasladada un kilómetro para subir al camión.

“La gente estaría contenta si el transporte entrara, pero pues no entra y (…) hay muchos que a las 9 de la noche ya no recogen a nadie, y la gente ¿dónde se queda? La gente tiene que llegar a su casa”.

Avanza hacia el Fraccionamiento Las Luces y el panorama no cambia, es caminar o pagar desde 10 pesos por sus servicios.

“La verdad, tenemos un pésimo transporte, los camioneros los andamos correteando para que suban a la gente”, lamenta.

Luego de saludar a su compañero, Jorge Zamora -quien utiliza su mototaxi desde hace cuatro años como transporte escolar para al menos ocho niños-, “El Grande” reconoce el peligro al que se enfrentan.

Como muestra está su pie, reconstruido por heridas de arma de fuego al ser víctima de un asalto.

“La verdad sí nos traen en joda”, expresa.

Sin embargo, la fascinación que tiene por su vehículo parece no tener fin; hace cuatro meses y medio, su hijo menor, Yael, alcanzó a nacer en el hospital.

“No era ni tan tarde, era la 1:00 de la mañana, ni un bendito taxi pasó, ¿sabe qué hice? Fui, agarré mi moto y vámonos hasta el Seguro, hasta la (Clínica) 46 me fui”, relata.

Antonio renta la moto por 250 pesos al día a Rubí Sandoval, quien administra otras 13 -sólo dos le pertenecen-; entre averías, mantenimiento, robos, deudas, indica, su ganancia apenas pasará los 10 mil pesos mensuales.

Para ambos el temor es el mismo: que las autoridades hagan valer el Artículo 187, fracción I, de la Ley de Movilidad, los priven de los vehículos y les finquen una multa de 10 mil pesos.

“Sabemos que en algún momento ellos pues van a acatar órdenes y hagamos lo que hagamos van a venir por nosotros”, reconoce Rubí.

“No son delincuentes, son cabezas de familia que mantienen sus familias”.

 

¿De mutuo acuerdo?

Estos son algunos acuerdos de palabra que mototaxistas dicen tener con la Semov.

No circular en vialidades principales.

No llevar gente en la parte de adelante.

Circular de 4:30 a 0:00 horas.

No exceder límites de velocidad y respetar señalamientos.

 

La flotilla de Rubí

 

Cuenta con GPS para identificar a sus vehículos.

En Tlajomulco de Zúñiga, en Santa Fe, inició el movimiento.

En el Municipio se encuentran mil 19 mototaxis, es decir, el 47.5 por ciento de los que hay en el AMG.

Los choferes pueden alcanzar una ganancia de 400 pesos libres.

Entre 200 y 250 pesos se le paga al dueño, dependiendo las características del vehículo.

Según el IMTJ, un mototaxi completa 46.7 viajes, por cada unidad se obtiene una ganancia de 579.50 pesos, de los cuales se descuenta la gasolina y la renta, 110 y 243 pesos, respectivamente.

El estudio reveló que en Santa Fe hay al menos cinco bases que mueven 174 mototaxis.